
24 Abr Eva Tcheripanoff, la última habitante de Kashega.
Ha sido una de las noticias más comentadas en Alaska, incluso el Gobernador del estado ha hecho mención de ella. La semana pasada murió Eva Tcheripanoff, a los 90 años. Era la última persona viva que había nacido en el pueblo de Kashega, en la isla de Unalaska, en las Aleutianas. Nacida en 1928, aunque vivió su infancia y primera adolescencia en un estilo de vida tradicional, sin hablar casi el inglés, con la cacería como principal forma de subsistencia. En resumen, una de las últimas personas que quedaban de un mundo y una cultura que se están desvaneciendo por momentos.
En 1942, después de los bombardeos japoneses de las Aleutianas, fueron evacuados rápidamente. Pasaron la guerra lejos de casa … y nunca más pudieron volver. El pueblo de Kashega quedó abandonado, después de siglos de existencia. Una forma de vida, toda una cultura, se quedó allí, sin sus habitantes, que apenas lo han mantenido en su memoria.
Es una constante en la relación entre los Estados Unidos y los indígenas: en algún momento del siglo XX, hay un evento externo que lleva a hacer un traslado físico de los indígenas, más o menos voluntario, desde un pueblo donde mantienen formas de vida tradicionales a otro donde acceden al bienestar y protección del mundo moderno. Siempre es un momenot vivido de manera trágica, porque es el final de un estilo de vida. El final.

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